viernes, 16 de noviembre de 2012

A los Audaces





Por Daniel Fleurs

Que nadie nunca jamás se atreva a detener y callar la gran corriente de vida, vida que evoca de nuestros labios vehementes y puros, pues no hay represa humana que contenga el digno poder de nuestras palabras libres y sensatas que cabalgan en un tango apasionado y singular, en una oda a la justicia y a la libertad de esta carne y estos huesos lujuriosos que dan cuerpo y forma a las ideas, a la esperanza, a los más románticos enjambres de ilusión y pecado, al más conmovedor sollozo ante el hermoso paso a la muerte y a la plenitud, al abandono de la lividez, a la purificación de una idea y una masa dialéctica.

Que nadie nunca jamás se atreva a manchar el paño de la razón, de la humanidad, de la cognición, en balance al instinto animal de nuestro torrente sanguíneo, pues será de nosotros que surja una gnosis renovada, de la cual brotara algún día la historia de un solo dios, uno justo y divino, un dios tal vez femenino, que nos enseñe de la vida el amor canalizado; un toque de perfección, que desvanezca nuestras heridas en las tierras del despertar, del descubrir, pero también del negar. Ya que cuando nuestra voz exilie la deshumanización, aferrándonos a la crítica, a la ira, a la pasión, al amor, a la codicia, a la dignidad y al orgullo que tanto nos quieren arrebatar. Aquella quimera arderá en las llamas de nuestros corazones al borde de la euforia, empapados de la sangre, roja, roja como nuestros labios, nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia libre de dogmas, nuestro resurgir como dioses.

Que nunca nadie jamás caiga en el deplorable abismo de la cobardía, de la sumisión, del conformismo. Pues es intolerable el negar los más aferrados principios y cortar las alas inquietas, pero dóciles que nos permiten volar sobre este, nuestro escenario actual. Al horizonte junto el sol, nuestro más noble compañero. Y junto a la luna, nuestra fiel amante, nuestra hermosa guerrera que alumbra los más oscuros senderos de la noche y sus encantos. Sus hechizos, nuestro armamento. Si debemos abandonar nuestros frágiles cuerpos por ese nuevo nacer, los entregaremos con concordia, sin dudar un solo segundo. Convencidos y alegres, con una sonrisa taciturna que dibujara un nuevo camino a seguir, un ejemplo, en honor a la hermandad, a la justicia, al esfuerzo, la sangre por la cual navegarán los navíos de esta empresa, hacia nuestras raíces, hacia la tierra de Hombres Nuevos.

Que nadie nunca jamás olvide, que nadie nunca jamás perdone, que nadie nunca jamás se arrodille, que nadie nunca jamás se arrepienta… las palabras como flechas en llamas deben atravesar la impudicia de quienes las amenazan, el espíritu debe cobrar valor, debe volar, debe soñar, debe reclamar comodidad en esta caja corpórea y su posición. Advirtiendo del desembocar de su furia, de su energía, de su venir de felicidades, de su vitalidad aún viva e impune pese a las heridas de la gran bestia de asfalto y sus dueños.

Pues mientras nuestras almas se sigan fundiendo en un solo ser, el mar de ilusión estallara en victoria y en un solo grito de fervor… tan armónico que sus mismos dioses tendrán envidia.

martes, 6 de noviembre de 2012

La Niebla y el Refugio de la Pulcritud




Por Augusto Bleda

Aromas silvestres, tinieblas y vientos de poder, carcinoma humano, traspié genético de mi ser, despedida del pecho hundido en negras fosas cancerígenas. Adelante morocha latina confiesa tu designación, el destino aflora en cada instante bañándonos en la divinidad de un caótico devenir enervado en conciencias centrífugas que se desprograman.

No podría sopesar el abismo que me agobia si no hubiera esa suerte de enfermedades que nos sacan momentáneamente de la rutina. Estuve internado 3 días, Dios hubiera querido sea más. Nadie se percató de mí. Todo seguía igual para ellos, para la imagen de mí en sus cabezas. La muerte no es nada sino un estado de conciencia.

Continuamente desaparecemos; la mayor parte del tiempo, solos. La Rabia. Vírgenes en el cielo con diamantes olvidadas, pudriendo sus órganos mientras abrazan la pureza crística. Quiero ser una de ellas, pudrirme en las nubes soporíferas del placer santo, hasta que el juicio final disponga lo contrario.

Quiero hacer una orgía con ese tipo que llamamos Dios, revolcarlo en las sábanas... manchadas con mi semen, poder rascarme la picazón de su barba rozando mi piel.

Algunos dicen que está muerto, qué más da. ¿Tendrá sexo? Me refiero al género. Curiosa pregunta, pero no buscaré la respuesta. No perdería tiempo leyendo teología, bastante tuve con el tradicionalismo. Masturbándome pude olvidarme de todas las preguntas. Eso me enseñaron, para ello fui a la escuela.

Sin haberla conocido, extraño la sociedad disciplinaria, hoy los instrumentos de vigilancia y control. La invasión de las corporaciones sobre mi cuerpo, me resbalan. Quisiera que me hagan marchar, que me den una creencia por la cual morir, algo a lo que disparar, pero no, los guerreros no la pasan bien aquí.

La próxima huelga será la de los que no trabajan, la huelga humana, leía hoy... alguna idea de Deleuze y compañía. Siento que mientras los momentos se esfuman, cada vez las letras corren hacia su blanco original; ¿nos controlan? ¿Realmente pueden controlarnos? ¿O simplemente confían en la efectividad del entretenimiento, y del aburrimiento? Para el resto aún tienen sus policías y formaciones especiales, guardias de infantería, y servicios de inteligencia alrededor del mundo.

Solo la creatividad nos puede sacar de esta sociedad donde se supone todo programado, todo diseñado... donde nos vemos presas del fatalismo plutocrático, de la salida laboral, del tiempo regimentado. Muchas veces en la historia civilizaciones atravesaron la anomia, el caos y la falta de sentido. Siempre es el momento para despertar y hacer algo, para oponerse, para desafiar y transgredir.

Me preguntaba un muchacho amigo si yo era realmente alguien que amaba lo turbio, lo enfermo... y le respondí que solo amaba lo turbio que está contra el sistema y no la turbiedad del sistema. Es difícil cerrar esquemas de ideas en un mundo líquido. Pero podemos arrojar lineamientos para entrelazar cosmovisiones, desentramar el espíritu de la época, destejer dogmas y deshacer el prestigio de toda institución que aún perdure fagocitando nuestras vidas. “Deberías ver Fight Club” dile a cualquier jóven con que te cruces. “¿Has leído a Nietzsche?” A cualquier muchacho traumatizado por un mundo de blandos.

Después de todo... solo habrá esperanza, si hay resistencia. Hagamos en primer lugar, siendo inteligentes, que el enemigo no pueda hacer nada en nuestra contra. Seamos leyenda, mito, juguetones, flexibles, inasibles. “¿Como que aún no viste V de Venganza?”, es un buen ejemplo.

...Los Reyes me susurran


jueves, 1 de noviembre de 2012

El Movimiento Nacional Socialista Chileno (MNSCH) (1932 - 1938)

Bandera de la PATRIA VIEJA con rayo ascendente.


Por el Frente Orden Nacional


El 3 de abril de 1932, mucho antes de que Adolf Hitler asumiera la cancillería de la nación alemana, es fundado el Movimiento Nacionalsocialista Chileno, en una oficina ubicada en un edificio de la calle Teatinos. Sus principales líderes, fueron el abogado Jorge Gonzalez Von Mareés y el economista Carlos Keller Rueff.

Dicha agrupación, se inspiró ideológicamente en las corrientes “nazi” y “fascistas” entonces en boga, propiciando un nacionalismo basado en la concepción Portaliana y un socialismo no marxista, basado en el trabajo como valor esencial y la unión de las clases sociales.

Su símbolo fue la bandera de la patria vieja, la cual exhibía en su centro un rayo ascendente de color rojo.

El uniforme del militante, estaba compuesto por una camisa gris oscuro, al que se le sumaba una corbata y sombrero militar de igual color.

De este último, prendía una piocha, donde se distinguía el brazo musculoso de un trabajador.

Esta indumentaria, era complementada con un terciado café oscuro, cuyo cinturón presentaba una hebilla de forma circular, cuyo centro contiene un rayo similar al de la bandera de la organización.

Sus principales medios de propagación de sus ideas, fueron la revista “Acción Chilena” y el diario quincenal “Trabajo”.

Otras iniciativas del movimiento fueron el Cuerpo Voluntario del Trabajo (CVT), organización partidaria que efectuaba trabajo social en los barrios, poblaciones etc..; El Grupo Dador de Sangre (GDS); Las Brigadas Femeninas (BF); El grupo Nacista Universitario (GNU): La Juventud Nacionalsocialista (JNS); El Ropero del Pueblo, grupo encargado de confeccionar, arreglar, recolectar prendas de vestir para su donación a la gente necesitada, además de la Bolsa del Trabajo.

El MNS al poco tiempo de su fundación, logro una gran adhesión en los sectores medios y acomodados, perseguidos por los partidos de derecha, atacados sus locales y militantes por los grupos marxistas-estalinistas, formara en 1933 las Tropas nacistas de asalto (TNA), cuya misión fue la de protección y disuasión de las fuerzas atacantes, falleciendo en violentos enfrentamientos callejeros cuatro de sus militantes.

En 1935, esta agrupación, cuenta a lo largo del país con un numero de 20.000 militantes, logrando una importante presencia en las federaciones de estudiantes universitarios y un regidor por la ciudad de Santiago (Mauricio MENA).

En las elecciones parlamentarias de 1937, dicha organización obtiene 3 escaños en el parlamento: Jorge Gonzalez Von Mareés por Santiago, Guarello Fritz Henry por Valparaíso, Gustavo Vargas por Temuco; Perdiéndose la candidatura de Carlos Kéller por Concepción.

En el congreso, los nacistas presentarán los proyectos de Voto femenino, la creación de corporaciones de reconstrucción y fomento, impuesto extraordinario a las empresas del cobre norteamericanas, ubicadas en nuestro país, la suspensión del pago de la deuda externa y la reserva de millas marítimas, para la explotación exclusiva nacional.

Para las elecciones presidenciales de 1938, el MNS conforma junto a sectores independientes la Alianza Popular Libertadora, que eleva la candidatura del General (R) Carlos Ibáñez del Campo.

El 4 de septiembre de ese año, se desarrolla una de las mayores concentraciones de la época, que reúne a 100.000 personas, esta marcha es llamada “La marcha de la Victoria”.

Sin embargo, al otro día tras un frustrado intento de conato en contra del gobierno de Alessandri Palma, el MNS sufre la pérdida de 59 militantes, que una vez rendidos son asesinados por orden del presidente de la república en el edificio del Seguro Obrero.

Caída la candidatura del General (R) Ibáñez, el nacismo vota por el candidato del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, quien vence por estrecho margen al continuista Gustavo Ross Santa María.

A comienzos del verano de 1939, en un congreso de dirigentes, el Movimiento Nacionalsocialista pasa a llamarse Vanguardia Popular Socialista (VPS), que significó un viraje de dicha agrupación hacia la izquierda, hecho que encontró en la militancia rechazo y significó su posterior disolución.

domingo, 28 de octubre de 2012

El Movimiento Nacional Socialista en CHILE (1932 - 1938)

Jefe del NaCismo en un acto político en el Teatro Carrera.


Por Juan Bragassi Hurtado

Con la desaparición, a comienzos de los años 20', del Partido Nacionalista -agrupación política integrada entre otras destacadas personalidades por: Francisco Antonio Encina, Alberto Edwards, Guillermo Subercaseaux y Tancredo Pinochet Le brum -, pasará prácticamente una década, en que el nacionalismo chileno no logrará encontrar una expresión pública, capaz de proyectarse como una fuerza política popular organizada.

Sin embargo, este estado no durará mucho tiempo, ya que a comienzos de la década de los años treinta, aparecerá una agrupación política, que por su definición “Nacionalista” y su anexión con un “Socialismo” no marxista, será catalogada por la propaganda opositora en relación con el Partido Nacional Socialista Alemán (NSDAOP) y al “Hitlerismo”, estableciéndose con ello un estigma muy difícil de poder sobrellevar, tanto para esta colectividad como para las que en el futuro tomaron la bandera del nacionalismo criollo.

Del Movimiento Nacional Socialista de Chile (MNS), con suerte en los textos escolares existen tres o cuatro líneas escritas, las cuales se remiten principalmente – y en forma muy superficial – a los acontecimientos ocurridos el la escala del Seguro Obrero, siendo una organización de la cual hoy se habla y supone mucho, sin tener muy en claro su realidad histórica, fundamentos, trayectoria política y aporte al escenario público nacional.

Ello es lo que nos impulsa a desarrollar este trabajo, el cual pretende esclarecer su particular relación con el concepto “nacionalismo”, cómo es que se dio su filiación con la idea “socialista” y por su puesto –como tarea para el lector-, si era o no una simple copia de fenómenos, tales como: el Fascismo italiano y el Nazismo alemán.

Orígenes del Movimiento Nacional Socialista

El 5 de abril de 1932, días antes que en Chile se implantara por la fuerza una breve dictadura socialista, es fundado el Movimiento Nacional Socialista (MNS). La ceremonia se desarrolló en una oficina ubicada en el segundo piso de un edificio ubicado en Calle Agustinas con Teatinos, de la ciudad de Santiago de Chile.

La actividad se desarrolló en presencia de Emilio Aldunate, Fernando Calvo, Francisco Infante, Carlos Keller, Mauricio Mena, Eduardo Undurraga, Raúl Valdivieso, Benjamín Pizarro, Alberto Bravo Walter y Jorge Gonzáles Von Mareés, quienes establecieron tiempo después, la sede nacional de la agrupación, en un local ubicado en la Calle Huérfanos 1540.

Sus principales líderes fueron, el abogado Jorge González Von Mareés (“El Jefe”), quien se desempeñó entre los años 1925 a 1932, como jurista, secretario municipal y Alcalde de la Comuna de Ñuñoa; así también González fue un destacado dirigente de la agrupación denominada Nueva Acción Pública (NAP), siendo autor de algunos ensayos relacionados con temáticas sociales.

Otro cuadro importante fue el economista, filósofo y sociólogo con estudios en jurisprudencia Carlos Keller Rueff, quien entre los años 1916 a 1921 fue alumno del destacado filósofo Oswal Spengler (autor del conocido libro “La decadencia de Occidente”).

Keller fue un prolífico estudioso de la realidad, teniendo entre sus más destacadas obras el libro titulado “La eterna crisis chilena”, desempeñándose respectivamente como secretario y posteriormente como director del Departamento de Estadística en el gobierno del Presidente Carlos Ibáñez y Juan Esteban Montero.

Nacionalismo criollo y socialismo no marxista

En sus bases fundamentales, el MNS abogó por la implantación de un gobierno nacional fuerte, capáz de superar las divisiones partidistas, devolviéndole a las instituciones del Estado el impulso de eficiencia y austeridad que le había caracterizado hasta antes de la caída de Balmaceda.

En el orden social y económico, proclamaba la caducidad del régimen individualista y la necesidad de su reemplazo por la concepción socialista de vida en común, a través del predominio de los intereses de la colectividad nacional sobre todo interés individual, de grupo o de clase.

En el orden moral, se impuso como misión, el reestablecimiento de las virtudes ancestrales del pueblo chileno por medio de su práctica, vislumbrándolo como el camino hacia el reencuentro de la Patria, en el camino de la justicia, de la grandeza material y la dignificación.

Expresaba Keller en un escrito publicado en la revista “Acción Chilena”: “(…) Para el liberalismo, el motor de toda la vida económica lo constituye el afán de lucro del “homo economicus”, para el marxismo la solución de todos los problemas consiste en el colectivismo (…) socialismo no es colectivismo, como suponen los marxistas.

Socialismo no es una fórmula económica, sino que es un estado de ánimo, una conciencia social. El socialismo no se realiza por fuera, sino que por dentro. El verdadero socialista es aquel que es capaz de dar un ejemplo personal de realizar en su vida, por sus actos, lo que reclama la sociedad.

Precisamente es la conciencia social, este genuino y verdadero socialismo que propiciamos, constituye la única manera de superar a la escisión que separa al liberalismo del marxismo. La primera de las escuelas, defiende al criterio patronal; la segunda, el proletariado. En la práctica, ambas han fracasado. El liberalismo ha desencadenado las luchas sociales, que amenazan arrasar con toda la civilización cristiano-occidental. El marxismo ha educado al obrero en el sentido de ver a un enemigo en la empresa, en la máquina y en el mismo trabajo. Sin embargo, todos los elementos son indispensables para que pueda funcionar la economía (…)”.

Uniformes, desfiles, canciones y discursos

El emblema de esa colectividad, fue la bandera de la Patria Vieja, cruzada por un rayo ascendente de color rojo y no como algunos han declarado la svástica, propia del partido nazi alemán.

En su insignia, se destacaba la presencia de un brazo musculoso empuñado, con un fondo tricolor entre cielo mar y e
l saludo del militante, se hacía extendiendo el brazo derecho en ángulo, reflejo de las influencias “nazi-fascistas” entonces en boga, que al hacerse era acompañado por el grito: ¡Chilenos a la Acción!

El uniforme del militante nacista, estaba compuesto por una camisa, corbata y sombrero militar de color gris oscuro; una piocha metálica con la insignia del movimiento; un terciado de cuero y un cinturón de gruesa hebilla circular, adornada con un rayo ascendente; más en el varón, de un pantalón y calzado oscuro y en la mujer de una pollera y calzado oscuro.

Sus himnos más populares fueron “En alto banderas” (inspirado en el himno de las S.A.) utilizado por las TNA; “Chilenos a la acción” canto oficial de la agrupación; y la “Canción del Machitún”, la cual era entonada en las actividades de camaradería.

El MNS, poseía dos medios escritos para propagación de sus ideas, el diario nacista “Trabajo” y la revista de formación política “Acción chilena”.

Otra forma de promocionar sus ideas, fueron los discursos radiales; la producción y distribución de afiches, volantes y panfletos; las concentraciones y desfiles públicos, acompañado por la música marcial producida por sus bandas de guerra; la gira a lo largo del país de sus principales dirigentes; y los trabajos sociales, desarrollados por su Cuerpo Voluntario del Trabajo, Brigadas Femeninas, Cuerpo de Dadores de Sangre, Grupo Nacista Universitario y la Juventudes Nacistas, conocidas en ese tiempo como “ La jota”.

“Un partido con un “Jefe”, en este país de rebeldes e insubordinados, resultaba algo simplemente ridículo. Y el hombre que se atreviese a afrontar ese ridículo, no podía ser sino un loco. Un partido cuyos miembros vestían uniforme y saludaban con el brazo en alto, y que, en vez de las tradicionales “asambleas”, realizaba “concentraciones”, en que se entonaba el Himno Nacional y otros cantos patrióticos; un partido que desfilaba marcialmente por las calles, precedido de bandas de músicos y banderas; un partido así no podía responder a la mentalidad chilena, tan contraria a todas estas exterioridades.

Por las razones dichas, nuestra organización fue tildada de artificial y extranjerizante. Y a decir verdad, algunas de sus exterioridades parecían confirmar este aserto.

Desde luego, el nombre. Es cierto que los ideales “nacionalistas” y “socialistas” que el Movimiento preconizaba, no podían quedar mejor definidos que con la denominación de “nacional- socialista” que había adoptado. Pero el hecho era que en Alemania acababa de triunfar un grupo político que llevaba ese mismo nombre. Por consiguiente, el movimiento político chileno no podía ser sino un prolongación, en nuestro país, de la organización germana. Por más que la lógica de semejante argumentación no era muy fuerte – ya que con igual razonamiento podría haberse sostenido que todos los partidos chilenos no eran sino prolongaciones y agencias de sus similares europeos- el hecho es que la similitud de nombre dio base para que, de buena y de mala fe, se nos supusiera en concomitancia directa con el nacional socialismo alemán.” (“El Jefe habla a los chilenos”; discurso radial de 1941)

La violencia callejera hacia el nacismo

Hacia 1933, la violencia física se desató tanto hacia el nacismo, sus locales fueron objeto de ataques, así como su militancia, obligando a la creación de las Tropas Nacistas de Asalto (TNA), organización defensiva militarizada, que se enfrentará en las calles a los variados grupos de choque existentes en los demás partidos políticos.

La violencia política hacia el nacismo, significó además de los daños materiales, un gran número de contusos y heridos.

Sin embargo, un cuadro más pasmoso, fue el asesinato en 1935, del joven nacista Pablo Acuña y en el otoño de 1936 de los nacistas porteños Moisés Carreño, Blas Riquelme y Armando Muñoz.

Por su parte sus rivales, debieron lamentar la muerte de tres de sus hombres, uno de ellos el joven poeta Héctor Barreto.

Los políticos macucos, que hasta entonces habían despreciado olímpicamente al organismo en ciernes, experimentaron cierta inquietud por su incesante desarrollo. Ello los impulsó a iniciar, en la prensa y en el Congreso, una violenta campaña de desprestigio en su contra. Al mismo tiempo, urdieron la manera de ponerle cortapisas desde el Gobierno.

A su vez, los partidos marxistas – el socialista y el comunista – contrariamente a lo que pensaban en 1932 los “conocedores” de la idiosincrasia popular, adquirieron en los años siguientes un auge insospechado. Des de un comienzo, esos partidos concentraron sus ataques sobre nosotros.

A una voz de orden, surgieron en todas partes las “consignas” en contra nuestra. Las más socorridas fueron la de estar nosotros “vendidos a Hitler” y la de ser “asesinos del pueblo”. Al éxito de la primera de estas consignas ayudaba poderosamente nuestro nombre; a la segunda, el hecho de que en las refriegas callejeras a que habíamos sido provocados, hubiesen caído algunos militantes comunistas o socialistas” (Jorge González, 1941).

Ese año de 1935, el MNS cuenta con un número de 20.000 afiliados, logrando además una significativa presencia en las federaciones de estudiantes universitarios (Universidad Católica y de Chile) y el cargo municipal de Regidor por Santiago, en la persona de Mauricio Mena.

Su distanciamiento con el nazismo y hitlerismo alemán

Por esa época el movimiento nacista chileno, desarrolla un mayor distanciamiento con el Hitlerismo alemán, declarando públicamente en 1936, la incompatibilidad de sus ideas con las del NSDAP, prohibiendo a sus cuadros la doble militancia, en consideración a la presencia en el Sur de Chile de una filial de la Jungebund, denunciando y condenando paralelamente su accionar en nuestro país.

Desde el plano ideológico, el MNS se diferenciará del partido nazi alemán, tomando como base para su concepción ideológica no el fenómeno material de la “Raza”, sino que hablará de ella desde una concepción espiritual, cultural e idiosincrática, denominada por ese tiempo como “el alma de la raza” (A. Cabero; “Chile y los chilenos”) o “Ser nacional”, concepto el cual derivará en su discurso, en una nueva concepción nacional: el de la “Chilenidad”. Proyectando esto, hacia el ámbito continental, reconociendo, valorando y defendiendo las diversas expresiones que conforman la “raza y cultura americana”, vislumbrándolas como el resultado y muestra de lo que ellos denominarán como: “crisol de razas” (E. Zorrilla; “La nueva emancipación”).

Respecto a las influencias nazi-fascista sobre el MNS, Jorge González se refería el 25 de octubre de 1932: “Consideramos que el fascismo, en sus ideas fundamentales, no es un movimiento italiano, sino mundial. El encarna la reacción espontánea y natural de los pueblos contra la descomposición política producida por el estado democrático liberal (...) Significa también el predominio de la sangre y de la raza, sobre el materialismo económico y el internacionalismo.

En este sentido somos fascistas, sin que ello signifique, por ningún motivo, que pretendamos copiar el fascismo italiano o el hitlerismo alemán. Nuestro movimiento se caracteriza por su tendencia esencialmente nacionalista. Los problemas colectivos sólo nos interesan desde el punto de vista chileno, y las soluciones que les daremos serán también genuinamente chilenas (…)”

Su presencia en el parlamento

Ya en las elecciones parlamentarias del 7 de marzo de 1937, los nacistas obtienen un número de tres bancas: Jorge González Von Mareés por Santiago; Fernando Guarello Fitz – Henry; Y Gustavo Vargas Molinare, elegido por Temuco; perdiéndose por un estrecho margen, la candidatura de Carlos Keller por Concepción.

Los parlamentarios nacistas ejercerán sus cargos para el período comprendido entre los años 1937 a 1941, pasando el MNS a ser una fuerza representativa del 3,5 % del electorado con derecho a voto.

En materias económicas y sociales, los representantes nacistas, presentaron en el parlamento sendos proyectos de ley, los que proponían entre otros, la derogación momentánea del pago de la deuda externa y la necesidad de gravar un impuesto progresivo a las exportaciones de cobre; la reforma agraria; la instauración de un servicio obligatorio del trabajo; más otras en relación con la mejora en la situación de los conventillos y otros referidos a materias particulares, de mejoramiento de las condiciones de trabajo y retiro de los funcionarios de Gendarmería de Chile.

Elecciones presidenciales con olor a sangre

Para las elecciones presidenciales de 1938, el nacismo propone la candidatura del general (R) Carlos Ibáñez del Campo, formando para ello la coalición llamada “Alianza Popular Libertadora”.

Este pacto político, congregará no sólo a los nacistas, sino que también a sectores de izquierda disconformes con la formación del Frente Popular y a un vasto sector de independientes, simpatizantes de la figura del general.

El 4 de septiembre de 1938, el nacismo organizará una de las más numerosos concentraciones de la época, la “Marcha de la Victoria”, la cual congregó en el Parque Cousiño un número superior a las 100.000 personas en apoyo de Ibáñez.

Al otro día, lunes 5 de septiembre, se produce un sorpresivo intento de conato, el cual culmina con el asesinato a manos de las fuerzas policiales de Carabineros de Chile, de 59 nacistas y tres civiles inocentes rendidos, hecho que se conoció como la “matanza del Seguro Obrero”.

“La sangre de nuestra juventud corrió a raudales, y oleadas de odio se vaciaron sobre nuestras cabezas. No sólo se nos cubrió de los más viles improperios, sino que se nos imputó la intención de cometer los crímenes más nefastos. Durante días y semanas, después del 5 de septiembre, diarios que se dicen serios, publicaron, con respecto a nuestros propósitos en caso de que la revolución hubiese triunfado, las más absurdas y escalofriantes mentiras.

Nuestros muertos, que aun en sus últimos estertores habían balbuceado el nombre de la Patria, fueron calificados de “criminales del hampa”. Yo recibí, entre innumerables otros, el calificativo de “monstruo”.

Toda la furia gubernamental se desató en contra nuestra. Centenares de nuestros hombres fueron encarcelados o desterrados. Nuestros locales fueron ocupados por la policía y saqueados sin piedad. Nuestro diario fue clausurado y empastelada la imprenta en que se editaba. Se nos persiguió en toda forma y por todas partes como perros rabiosos, con el decidido propósito de exterminarnos” (Jorge González, 1941).

Meses después del trágico suceso, se formará en el parlamento una comisión investigadora, figurando en ella la presencia del joven parlamentario Salvador Allende, estableciéndose la responsabilidad en la matanza del mismísimo presidente de la república don Arturo Alessandri Palma.

El apoyo del nacismo al Frente Popular y su cambio de nombre

El alzamiento del 5 de septiembre, echó por tierra la candidatura de Ibáñez, plegándose formalmente el apoyo nacista y del resto de la “Alianza Popular Libertadora”, hacia el abanderado del Frente Popular Pedro Aguirre Cerda, quien es finalmente elegido Presidente de la República por un estrecho margen de votos sobre sus contendor, el derechista Gustavo Ross Santa María.

Así mismo, la trágica aventura del 5 de septiembre, propiciada personalmente por Von Mareés, al igual que el mencionado apoyo hacia el “frentismo”, generará el retiro de Carlos Keller Rueff, una de las figuras más emblemáticas y estimadas al interior del MNS.

A comienzos del verano de 1939, tras un congreso de dirigentes y a sugerencia del “Jefe” nacista, el MNS pasa a llamarse Vanguardia Popular Socialista.

Respecto a este tema, recordaba Jorge González en un discurso emitido a través de la honda de la Radio Agricultura” de 1941: “el nombre de Movimiento Nacional Socialista había pasado a constituir una rémora para su crecimiento. En especial la masa popular, intoxicada por las consignas lanzadas a través del mundo entero por la Internacional Soviética, había llegado a identificar nuestra denominación con la de sus más brutales enemigos. En vano exponíamos al pueblo nuestros principios y propósitos, tan de acuerdo con sus más sentidos anhelos. El pueblo no nos creía. Nuestra sinceridad, nuestra fe, nuestro infatigable tesón para no desmayar en la tarea, se estrellaba contra el repudio que provocaba nuestro nombre. La táctica comunista había obtenido un formidable triunfo sobre nosotros, cerrándonos, mediante una consigna tan hábil como falsa, el camino hacia la conquista del alma popular.

El cambio de nombre se hacía, pues, imperioso. Sólo así podríamos salvar la barrera que los adversarios habían levantado entre nosotros y el pueblo. Y esa barrera era absolutamente indispensable salvarla, pues sin el concurso de la masa popular, jamás nos sería dado alcanzar la meta anhelada.

El paréntesis abierto en nuestra existencia por los acontecimientos del 5 de septiembre nos deparó la ocasión propicia para efectuar el cambio doloroso, pero impostergable, que las circunstancias exigían. Es así como a mediados de enero de 1939, un Congreso de dirigentes convocado al efecto, resolvió sustituir el antiguo nombre del Movimiento, por el de Vanguardia Popular Socialista.” (Jorge González, 1941)

Las reflexiones del “Jefe”

Décadas más tarde, en 1960, retirado de la política y afectado en su salud (debido posiblemente a los efectos de las torturas recibidas en las numerosas detenciones que fue objeto), el ex jefe del nacismo formulaba un análisis desencantado de la trayectoria del MNS, escritos los cuales fueron años más tarde incluidos en el libro “El Jefe. Biografía de Jorge González Von Mareés”, texto publicado en 1990, del cual destacamos lo siguiente:

"Si el nacismo no triunfó fue sencillamente porque no podía triunfar. Aun colocado en las circunstancias más favorables y aunque hubiese contado con un jefe más capaz que yo, el nacismo, tal como fue concebido por mi, estaba condenado a un inevitable fracaso. Y ello porque el alma, o sea el espíritu con que animé dicho movimiento no se amoldaba a la mentalidad chilena (…) El nacismo nació impregnado de un patriotismo romántico ajeno a nuestro espíritu criollo."

En su primera declaración pública sobre los fines del nuevo “movimiento”, se habló de un lenguaje totalmente desconocido hasta entonces en Chile. Se comenzaba diciendo que el nacismo era un “movimiento” y no un partido político. Con semejante definición se quiso destacar que no se trataba de uno más de los muchos partidos políticos que hasta entonces se había conocido en Chile, sino que de opinión, destinados a modificar sustancialmente la vida política de la república (…) la diferenciación entre “partido” y “movimiento” no fue captada nunca por la mentalidad criolla (…) Para el chileno, las organizaciones políticas, por muy avanzadas y revolucionarias que sean, son simplemente “partidos” y cualquier intento por cambiar este calificativo se estrellará con la mentalidad nacional.

Los Chilenos de hoy – y gran parte de los de aquella época- Sólo han podido conocer dicho movimiento a través de la fraseología de sus detractores.

La circunstancia de haberse creado bajo la inspiración ideológica del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán, lo colocó, desde su nacimiento, en la categoría de partido “extranjerizante” en conformidad con la terminología comunista.

Es así como el nacismo fue presentado, ante la imaginación popular, desde el día mismo de su iniciación, como un enemigo jurado del pueblo chileno.

Hago este recuerdo, por consideración de la más elemental justicia histórica, el de reivindicar para el nacismo la absoluta Chilenidad de sus propósitos (…) La expresión “Chilenidad” que hoy se ha hecho común en nuestro lenguaje político, fue un vocablo que nadie había usado antes que el nacismo comenzara al empleado para sintetizar con le las virtudes y el alma de nuestro pueblo.
Del mismo modo, fueron los nacistas quienes sacaron a la calle el tricolor nacional y enseñaron al pueblo sus “concentraciones” – palabra con que el nacismo sustituyó las asambleas de los partidos- a entonar en forma marcial y vigorosa el himno patrio.

También fue el nacismo el que desenterró de los archivos y dio a conocer, por primera vez, a las masas chilenas la figura de don Diego Portales (…) Posteriormente, todas estas exteriorizaciones de patriotismo fueron incorporadas a los hábitos de las demás organizaciones políticas (…) Es, pues falsa la aseveración de que el nacismo fuera una organización de tendencia extranjera.

No sólo no fue, sino que en su seno se arraigaron los más puros sentimientos de la Chilenidad”.


La Vanguardia Popular Socialista

Jorge González Von Mareés y la VPS en 1939.


Por Juan Bragassi Hurtado

El alzamiento del 5 de septiembre, echó por tierra la candidatura de Ibáñez, plegándose formalmente el apoyo nacista y del resto de la “Alianza Popular Libertadora”, hacia el abanderado del Frente Popular Pedro Aguirre Cerda, quien es finalmente elegido Presidente de la República por un estrecho margen de votos sobre sus contendor, el derechista Gustavo Ross Santa María.
La trágica aventura del 5 de septiembre, propiciada personalmente por Von Mareés, al igual que el mencionado apoyo hacia el “frentismo”, generará el retiro de Carlos Keller Rueff, una de las figuras más emblemáticas y estimadas al interior del MNS.

A comienzos del verano de 1939, tras un congreso de dirigentes y a sugerencia del “Jefe” nacista, el MNS pasa a llamarse Vanguardia Popular Socialista. Respecto a este tema, recordaba Jorge González en un discurso emitido a través de la honda de la Radio Agricultura” de 1941: “el nombre de Movimiento Nacional Socialista había pasado a constituir una rémora para su crecimiento. En especial la masa popular, intoxicada por las consignas lanzadas a través del mundo entero por la Internacional Soviética, había llegado a identificar nuestra denominación con la de sus más brutales enemigos.

En vano exponíamos al pueblo nuestros principios y propósitos, tan de acuerdo con sus más sentidos anhelos. El pueblo no nos creía. Nuestra sinceridad, nuestra fe, nuestro infatigable tesón para no desmayar en la tarea, se estrellaba contra el repudio que provocaba nuestro nombre. La táctica comunista había obtenido un formidable triunfo sobre nosotros, cerrándonos, mediante una consigna tan hábil como falsa, el camino hacia la conquista del alma popular.

El cambio de nombre se hacía, pues, imperioso. Sólo así podríamos salvar la barrera que los adversarios habían levantado entre nosotros y el pueblo. Y esa barrera era absolutamente indispensable salvarla, pues sin el concurso de la masa popular, jamás nos sería dado alcanzar la meta anhelada.

El paréntesis abierto en nuestra existencia por los acontecimientos del 5 de septiembre nos deparó la ocasión propicia para efectuar el cambio doloroso, pero impostergable, que las circunstancias exigían. Es así como a mediados de enero de 1939, un Congreso de dirigentes convocado al efecto, resolvió sustituir el antiguo nombre del Movimiento, por el de Vanguardia Popular Socialista.” (Jorge González, 1941).

A partir de ello, comienza un activo contacto de los ex nacistas con los partidos del Frente Popular - en especial el Partido Socialista -, el cual se expresó con la vista a la sede nacional de presidente electo, acompañado de altos dicnatarios frentistas, sindicales y estudiantiles, más la participación en algunos cargos públicos de confianza del gobierno y la posición antigolpista de la VPS ante los sucesos del "Ariostazo".
Roto al poco tiempo (1940) el Frente Popular y frustrada las gestiones que promovieron su ingreso oficial al pacto de gobierno, la Vanguardia Popular Socialista pasó a la oposición, sucediéndose algunos hechos de violencia con el partido Radical, el cual costó la vida de dos personas, por ambos bandos, el allanamiento de los locales de la VPS y del Movimiento Nacionalista de Guillermo Izquierdo y la detención por agentes de la policía civil e internación ilegal en el manicomio de Von Mareés.

Último suceso, realcionado con la denuncia hecha por este parlamenterio, respecto a la extorción e internación ilegal de judíos venidos desde la europa ocupada por parte de funcionarios, cuya responsabilidad fue atribuida al entonces Ministro de Relaciones Exteriores Abraham Ortega Aguayo.
En las elecciones parlamentarias de 1941, la Vaguardia Popular Socialista obtiene dos representantes de la cámara de Senadores: Jorge González por Santiago y Vargas Molinares por Cautín.

El 25 de noviembre de 1941, fallece Pedro Aguirre Cerda, comenzando rápidamente los preparativos para las elecciones para su sustitución, apareciendo nuevamente la figura de Carlos Ibáñez de Campo, quien impulsará su fusión con el Movimiento Nacionalista,el cual se concretará a fines de 1942, con la Unión Nacionalista dirigida por el destacado académico Juan Gómez Millas.

Las elecciones de comienzos de 1942, dieron el triunfo a Juan Antonio Ríos, quien fue elegido con 260 mil votos, contra Carlos Ibáñez, que obtuvo 206 mil sufragios.

Con la fusión de ambas organizaciones políticas, los diputados elegidos en nombre de la Vanguardia Popular, pasarán a ser representantes de dicha nueva agrupación nacionalista, hasta su disolución en 1945.

miércoles, 24 de octubre de 2012

El Espíritu de la Economía






Por Gregor Strasser

Nosotros somos Socialistas, enemigos mortales del sistema capitalista actual y sus modos económicos de explotación, con su injusticia del sistema de asalariados, con su inmoral valoración del ser humano según sus propiedades y riquezas en lugar de según su servicio y responsabilidad. Nosotros estamos decididos a destruir este sistema del modo que sea necesario.

Y respecto a esto, no es en absoluto suficiente el substituir  un sistema económico por otro – sino que lo que es absolutamente necesario por encima de todo es un absoluto cambio de mentalidad. La mentalidad que debe ser superada, es la mentalidad materalista. ¡Debemos alcanzar una mentalidad económica totalmente nueva! – un  pensamiento que se libere de los conceptos actuales, cuyas raíces se hallan en el dinero, la posesión, la rentabilidad y una falsa idea del éxito. Es característico del marxismo, el falso socialismo, que su orden de ideas sea exactamente el mismo que el del capitalismo, por ello los considero desde hace algunos años y ya para siempre a ambos unidos en espíritu, sólo diversos en su diseño. El Socialismo Nacional,  directamente originario de la vida orgánica,  destruye las mentirosas palabras de una teoría ajena al mundo así como también los conceptos sin vida de una moribunda civilización.

Nosotros debemos aprender, que en la economía de un pueblo la cosa no depende de la rentabilidad, ni del beneficio, sino  sólo y exclusivamente de la cobertura de las necesidades de cada uno de los miembros de ese pueblo. Ésta y no otra cosa es la tarea de la  economía de la Nación. Nosotros debemos aprender que los conceptos como “economía mundial” – “balanza de pagos” – “nivel de exportaciones”, son únicamente conceptos de una época que se apaga, que desde ya hace demasiado tiempo llevan hacia el absurdo, pues chocan directamente contra lo que hay de eterno en la vida orgánica, que ha nacido EXCLUSIVAMENTE  de especulaciones y no de la TIERRA.   También debemos aprender que es un engaño, cuando la producción especuladora crea necesidades artificiales, ficticias, mediante reclamos y estímulos – esto es una burla al trabajo de las personas y sus vidas.

La excitada avidez acrecienta las exigencias, las acrecentadas exigencias multiplican la esclavitud humana, la cual es una esclavitud mental que ha tomado posesión de la vida en el lugar del alma. ¿Qué saben todavía  los hombres actuales sobre lo que significa vivir? Ellos corren y se ajetrean, se torturan, se esfuerzan, se esclavizan como los remeros de las galeras – todo para llevar una vida cuya vacuidad, cuyo vacío, es indescriptiblemente cruel. Y la cuestión no es relativa al excedente (sobreproducción), tal y como afirma el marxismo, sino  al alma de las personas. Y la producción, la economía,  tiene aquí sólo una tarea: cubrir las necesidades económicas de cada persona del pueblo, y la negación de los bienes que sólo existen a causa de necesidades artificialmente creadas, con la negación también de la esclavitud de la  “Rentabilidad y Beneficio”.

¡Nosotros debemos aprender que el trabajo es más que la propiedad, que el servicio es más que el dividendo! Es la más funesta herencia del sistema económico capitalista, el que la medida del valor de todas las cosas sea el dinero, la propiedad, la posesión. El hundimiento, la disolución de los pueblos es la consecuencia directa del uso de esta falsa escala de valores, pues la elección según las propiedades es el enemigo mortal de la raza, de la sangre y de la vida auténtica. Nosotros nunca hemos dejado duda alguna en que nuestro Socialismo Nacional  rompe con  este privilegio de la posesión y que la liberación del trabajador alemán debe extenderse en  su  participación en la ganancia, su participación en la propiedad y su participación en el servicio. Pero significaría volver a usar la vieja vara de medir si lo dejásemos aquí y no se iniciara también la necesaria revolución de las mentes, que nos libere de la mentalidad del sistema materialista actual. Nosotros ponemos conscientemente  el valor del servicio por encima del valor de la propiedad, ¡el valor del servicio es el único valor que realmente reconocemos! Nosotros ponemos el servicio en el punto central y no los dividendos. ¡Del mismo modo consideramos que la responsabilidad es  la coronación de las aspiraciones humanas, nunca las riquezas o el lujo! Esta es la nueva cosmovisión, la nueva religión de la economía y con ella se establecerá el final del cruel gobierno del becerro de oro y las diferencias de los seres humanos y de los derechos – serán sólo las diferencias del servicio, diferencias en el grado de responsabilidad; diferencias, en fin,  que provienen de Dios y son sagradas.

jueves, 18 de octubre de 2012

Visión del Mundo de una Nueva Época





Por Matt Koehl



Hoy presenciamos la agonía mortal de una civilización. Una sociedad entera está en colapso. Lo Viejo no puede ser restaurado. Está acabado. La confusión e incertidumbre que vemos son el preludio del caos y agonía totales que nos aguardan. Cuando la brillante estrella de la civilización se apaga, se crea un “agujero negro” espiritual, que actúa de manera inversa a su antagonista. Toda realidad espiritual es afectada por un vacío ANTIESPIRITUAL.

No subsisten el carácter, ni la voluntad, ni valores, ni ideales, ni principios ni raíces, ni dirección, ni verdad, ni honor, ni belleza, ni bondad ni orden, ni dioses. NADA. Sólo aquel que esté preparado para distanciarse del viejo mundo y alejarse de su terrible fuerza de gravedad puede escapar al omnipotente torbellino del colapso.

En esta última categoría reuniremos a todos los ahora espiritualmente alienados, que de algún modo intentan buscar su camino hacia un mundo nuevo. Hoy existe una creciente sensación de desesperación —una desesperación reflexiva más que una mera falta de fe en un régimen de gobierno o sistema social— pero que toca a cada aspecto de la vida.

Muchos hombres buscan desesperadamente el creer en algo, algo que guíe y de sentido a sus vidas. Los cerebros más sensibles están buscando un objetivo, un nuevo foco de fe que reemplace al que, sin esperanzas e irremisiblemente, se está hundiendo. ¿Pero dónde está esta idea, esta fe? Como se ha remarcado, el ario ha padecido miles de años una tensión espiritual causada por la intrusión de una ideología alógena en su natural visión del mundo —proceso que distorsionó la cultura occidental desde sus comienzos e impidió la realización de su alta misión. No sólo se infiltró esta increíble cosmología en un ario asqueado por el nuevo credo, sino que fue obligado a aceptar una declaración de principios teológica que suponía una declaración de guerra contra el orden natural y sus leyes eternas. Se divorció a Dios de su creación; la naturaleza misma llegó a ser “sospechosa”; el espíritu se enemistó con la carne; el hombre fue declarado forzosamente un malvado sin esperanza; Dios se convirtió en un objeto extraño —una figura remota, arbitraria y despótica— a quien el hombre tendría miedo y ante el cual debería humillarse e inclinarse. Así, la conducta responsable y justa fue menoscabada en favor del perdón a través de la gracia divina.

La preocupación de la religión occidental durante un milenio por la salvación del “alma” individual, sin consideración para cuestiones raciales más amplias, tuvo las más desastrosas consecuencias. No sólo se promocionaron las más groseras formas de mezquindad y egoísmo, sino que además tuvo efectos aún más perjudiciales. Al asignar una importancia cardinal a la salvación individual se minusvaloró el bien de la propia especie —el propio pueblo y raza— como de menor importancia.

La comunidad de creyentes —amarillos, negros, blancos— era más preciosa en opinión de los padres de la Iglesia que la verdadera comunidad de la carne y la sangre, cuyo culto y defensa fue considerado como una especie de “idolatría”. Con lo cual la esencia espiritual del ario se modificó para convertirse en un mejunje moral de mansedumbre, mojigatería, no-resistencia y amor al enemigo.

Nuestra visión del mundo diferirá radicalmente de la perspectiva judeocristiana. Obrará desde una perspectiva totalmente diferente de la condición humana y de su objetivo. Se basará, en primer lugar, en un profundo respeto y obediencia por la naturaleza, a la que concibe como un orden intemporal sin principio ni fin, pero en constante cambio y en renovación cíclica, y que en última esencia es consustancial con lo divino, al que trata como un SUJETO antes que un objeto.

Considera al hombre como una parte de la naturaleza y propone restaurar las leyes naturales como orden rector de los asuntos humanos — volviendo así a atar el lazo entre hombre y naturaleza, lazo que fue roto por la ideología semítica. Al mismo tiempo, declara que para el ario consciente no hay separación de lo divino; que su dios no está en otro mundo, sino que reside entre los límites de su propia tierra; y que la actitud religiosa recta es la de la veneración, antes que la del temor. Así levanta la carga del pecado original y pone fin al rebajamiento ante el Omnipotente, proclamando en su lugar la propia nobleza del alma.

Restaura la integridad esencial del hombre, pues según su creencia no puede haber separación entre cuerpo y alma. Representa, finalmente, una AFIRMACION —no una negación— de la vida y enseña que el heroísmo y el valor desafiante y viril pueden vencer cualquier cosa.

Así la nueva Idea —al retomar a los valores tradicionales de la religiosidad aria— libera al ario de esa tensión interna que caracterizó su vida espiritual en Occidente durante el último milenio, y le armoniza con las leyes de la naturaleza y consigo mismo. En una palabra, la perspectiva del futuro restablece en el ario su condición profunda y natural, concediéndole de nuevo la libre expresión de su espiritualidad original, así como liberándole para el cumplimiento de una gran misión.

De este modo, llama de nuevo a la fe de nuestros antepasados, que vivieron en comunión con la naturaleza y disfrutaron de una vida religiosa plenamente desarrollada, que estableció los patrones éticos y morales de una sociedad y fijaron el carácter espiritual de su destino.

Lo más importante, apoyándose en la fuente primigenia de la vida misma, es que la nueva Idea está decidida a restablecer la primacía de la Raza como la premisa sagrada para una más alta existencia en esta tierra. Estableciendo el concepto de raza como un inviolable principio religioso —realmente un IMPERATIVO MORAL— está preparado para hablar de la solución suprema de los tiempos modernos, la definitiva solución biológico-ambiental o sea, la supervivencia del ario como la más avanzada forma de vida en este planeta.

Por tanto, su empresa vital no es la salvación del individuo aislado, sino el de una raza entera. En contraste, todo sistema religioso o filosófico contemporáneo es irrelevante, absurdo e inútil —cuando no francamente nocivo— para la causa de nuestra existencia, pues impide plantear esta cuestión fundamental de una manera franca y positiva.

Debe ser destacado aquí que la amenaza para nuestra supervivencia racial comienza por causas espirituales consecuentemente, sólo puede ser salvaguardada por una solución de carácter espiritual. No padecemos tanto por una falta de alternativas políticas o estrategias intelectuales sino por la escasez de voluntad, valor, determinación, dedicación, entrega e integridad. Cualesquiera peligros externos derivan, en último análisis, de este problema interno.

Por ello, la cuestión de la supervivencia racial debe ser vista no sólo como relacionada con la actividad política y propagandística, sino, en primer lugar, comprendiendo una movilización espiritual y moral. Sin una regla moral todos los esfuerzos —aun nobles y valientes— necesariamente serán inútiles. Los efectos de décadas y centurias de decadencia cultural están simplemente demasiado avanzados y extendidos como para ser vencidos sólo a través de la lucha política. La función correcta de la política es emplear al pueblo —a las masas— COMO SON, y utilizarlas para lograr una gran meta. La condición espiritual de las masas occidentales es tal que la excluyen como fuerza útil para toda actividad política revolucionaria hoy día. Consecuentemente, la primera tarea del Movimiento contemporáneo debe ser establecer una base firme de carácter espiritual y moral —un patrón moral absolutamente fijo— capaz de atraer a todos aquellos jóvenes idealistas de nuestra raza que, marginados, buscan respuestas en un mundo confuso y decadente y una base que dé sentido a sus vidas y les transforme en partidarios entregados a la más santa de las causas.

Es justamente un fundamento espiritual fuerte el que sostendrá toda acción política efectiva en el futuro. Hay una consideración subsidiaria. Debe reconocerse que la actual situación se desenvuelve desde hace un largo período de tiempo y no puede ser eliminada por una panacea instantánea, sino sólo a través de un proceso de LUCHA PROLONGADA que comprenda décadas y generaciones. La integridad de esta lucha sólo puede ser sostenida por convicción y entrega espirituales e incluso RELIGIOSAS, ya que el Movimiento solamente depende de sus recursos morales para su continuidad y supervivencia. Por ello, el desarrollo de esos recursos como una necesidad crítica debe tener la más alta prioridad sobre toda otra consideración.

Si la nueva Idea representara meramente una instauración de los valores tradicionales arios del espíritu y la visión del mundo natural de los tiempos precristianos, junto con una llamada a la preservación racial, ciertamente tendría relevancia, significación y utilidad, sin embargo quedaría incompleta y no mantendría su calidad dinámica e histórica. Pero toda gran idea histórica incorpora además una misión especial, así como una búsqueda de un nuevo tipo de hombre. Lo extraordinario de la Idea del futuro es que se propone transformar la condición humana realzándola.

Proclama el más alto destino para el ario, y le convoca hacia la plena realización de su potencial físico, espiritual y moral (incluso hacia la divinidad), empresa tan trágicamente fracasada hasta ahora por las retorcidas doctrinas de un credo alógeno. No obstante, es precisamente la posibilidad de esa evolución ascendente hacia una raza mejor en el sentido nietzscheano lo que da a la nueva Idea su más alto objetivo y significado y le otorga su extraordinario carácter revolucionario.

Si examinamos todas las tendencias ideológicas y espirituales de los últimos cien años, así como las del presente, se hace inmediatamente evidente que SOLO HAY UNA IDEA QUE PUEDA SERVIRIDONEAMENTE COMO PRINCIPIO FORJADOR DE UN MUNDO POSTOCCIDENTAL, POST-CRISTIANO.

La citada excepción no comprende a las autoproclamadas “alternativas” que son meras consecuencias secularizadas de la misma idea fundamental, que a su vez es la causa de nuestra situación actual. Y aquí debe subrayarse que en las venideras convulsiones revolucionarias la ideología neo-semítica de Karl Marx no tendrá otra significación que le dé un vomitivo cultural. El momentáneo poder y éxito de que disfruta es efímero dentro de un amplio contexto histórico, al igual que los nuevos y exóticos cultos de gurus y fakires, originarios del Este en estos últimos días de una civilización en ruinas.

En el mundo contemporáneo, una idea o concepción puede ser reconocida ya como reaccionaria —y por lo tanto transitoria— ya como revolucionaria y duradera. Todo lo que tiende a perpetuar el Viejo Orden es reaccionario. Todo lo que continúe operando hacia la reconstrucción del pasado es reaccionario.

Todo lo que tienda a fomentar la decadencia es reaccionario. Toda falsedad, hipocresía y oportunismo son reaccionarios. Como tales, son transitorios y no subsistirán. Todo lo que comprenda la penosa realidad y la verdad difícil podrá tomar parte de algo nuevo y revolucionario. Sólo eso puede ser llamado verdaderamente revolucionario, porque durará siempre. Sólo él establecerá los fundamentos espirituales —el núcleo radiante— de una nueva época.

Hoy sólo existe una Idea que pueda ser reconocida como la semilla de un Nuevo Orden revolucionario; sólo una Idea que sirva corno patrón espiritual para el hombre post-occidental; sólo una Idea que empuñe la llave del futuro.